Puedo decir que cuando era chica pensaba "¿Por qué las viejas tienen esa rara obsesión con los zapatos? Yo nunca tendré eso, es una tontera."
Bueno, algunos años más tarde, o sea ahora a mis 33, me empezó esa rara obsesión por los zapatos.
El otro día fui a una zapatería con una amiga y me volví loca, me gustaron todos los zapatos, me los probé, se me veían increíbles y eran cómodos.
Me di cuenta que los zapatos te quedan bien siempre, no importa si estás más flaca o más gorda, así que en cierta forma suben el autoestima.
En ese momento me acordé de mis palabras de cuando era niña y no me quedó otra que tragármelas y asumir "que estaba vieja".
En algún punto entré en una mini depresión por eso, pero se me pasó cuando llegué a mi casa y volví a admirar los hermosos zapatos que me había comprado y le dije a mi niña interior "¡TOMA! Estoy vieja y qué?, pero me encantan"
Desde ese día no se ha vuelto a manifestar, fue como una especie de exorcismo de la niñez y ahora lo tengo más que asumido.
A todo esto, tengo que comprarme otro closet porque en este, los zapatos ya no me caben.






